Uno de los puentes más emblemáticos es el puente de tablas, por eso se le conoció a Salamá como el lugar de tablas sobre el agua “tz’alam ha”.

En sus primeros tiempos, los habitantes del pueblo no requerían un paso expedito al norte del Río Grande, hoy conocido como Rio Salamá, pues las relaciones económicas y administrativas eran hacia el sur: Rabinal y Guatemala. Sin embargo, era el paso necesario hacia la cabecera del corregimiento, la ciudad de Santo Domingo Cobán. Se sabe que hubo un puente antiguo, del período hispánico, pero la primera referencia localizada fue de 1845. En la Gaceta Oficial se publicó: “Ayer se estrenó un puente de madera colocado en el río Grande que divide esta ciudad. Sobre los bastiones antiguos que casi estaban destruidos había unas malas vigas que hacían el paso muy peligroso: el señor Francisco Lainfiesta, alcalde 1º, animado de los mejores sentimientos por la seguridad y ornato de la población, se propuso renovarlo desde el mes de marzo, lográndolo en términos que ha quedado muy hermoso, cómodo y seguro, poniéndosele también barandas de madera a los lados, y pasamanos de calicanto a las entradas. Tiene seis cuartas de ancho, y de largo sesenta y cuatro varas. El costo de la obra se hizo por medio de una suscripción entre los vecinos, proporcionada a su comodidad y desinterés” (Gaceta Oficial, 11 de julio de 1845, página 47).

En 1,900, El Salvador organizó una invasión compuesta en gran parte por emigrantes y proveyó personal al general Barillas, quien se encontraba en México. Por su parte, Manuel Estrada Cabrera movilizó en tres días a cuarenta mil hombres hacia la frontera con El Salvador y a quince mil a la frontera con México, lo que contuvo la invasión salvadoreña. A esta batalla se le denomino la batalla de los totopostes, en donde participo el batallón salamateco.

A su regreso el batallón fue recibido en el puente de madera y desde ese día se le dio el nombre de Puente La Libertad.