La aldea San Ignacio se encuentra a 6 kilómetros al suroeste de Salamá, celebra dos ferias debido a que cuenta con dos patronos; San Ignacio que se celebra el 31 de julio y el milagroso Señor de Ostua, cuya festividad se lleva a cabo del 6 a 14 de enero.

La comunidad de San Ignacio antes que llegara a ser nombrada como tal, era una hacienda en la que se producía alimento para los trabajadores de la hacienda El Trapiche de San Jerónimo, su extensión abarcaba también lo que hoy se conoce como Rincón Grande.

Se cuenta que comerciantes de ganado descansaban a su paso por el lugar llevando siempre consigo una imagen de San Ignacio, que era trasportada de un lugar a otro, sin embargo, un día decidieron regalar la imagen de San Ignacio a la iglesia, es por eso que se celebra feria titular en honor esta imagen el 31 de julio, de donde proviene el nombre de Aldea San Ignacio.

En la época de la persecución de la iglesia muchos catequistas delegados, ministros de la comunión y sacerdotes tuvieron que huir hacia las montañas y las tierras que ahora ocupa la comunidad de San Ignacio para buscar refugio, llevando consigo imágenes, biblias y utensilios sagrados para los católicos, pues eran utilizados en la misa.

San Ignacio fue una de las aldeas donde se construyó un templo, siendo una obra arquitectónica en la que sobresale la construcción del frontispicio en 1606, la construcción de la iglesia con una fachada estilo barroco es un ejemplo para la arquitectura colonia española del siglo XVI.
El terremoto de febrero de 1976, destruyó el templo católico de ese entonces, que fue construido de adobe con piso de ladrillo de barro y tenía coro.
Cuenta la historia que la iglesia es una obra arquitectónica por sus acabados estilo barroco y se realizó a pura piedra y barro por los mismos pobladores de la aldea es ahí donde permanecían las imágenes que propios y extraños llegaban a visitar y adorar.

En la actualidad, esta comunidad cuenta con un templo nuevo construido en el mismo terreno, que es amplio, y tiene la misma estructura que el templo anterior; las paredes de ladrillo, el coro fundido, piso de ladrillo de cemento y puertas de hierro. El camarín del Señor es grande, todo de vidrio y tiene un elegante campanario. La construcción de este templo se logr{o con la ayuda de la mayoría de vecinos, quienes obsequiaron materiales de construcción, siendo don Miguel Guiarte Cuellar, el gran benefactor del templo.

El Señor de Ostúa, es un Cristo Negro crucificado, parecido al Señor de Esquipulas, allá en Chiquimula. Según la leyenda, este apareció en una cueva, cercana a las montañas de la aldea.
En el tiempo de Justo Rufino barrios se ordenó buscar y quemar todas las imágenes del país, por ese motivo, quienes cuidaban las imágenes decidieron llevarse al señor de ostua y esconderlo detrás de una piedra grande, a la que su habitante le llama la piedra del nicho, para que no fuese quemado.

Varios años después, unos leñadores se encontraron con la piedra del nicho y ellos se dieron cuenta que ahí estaba escondida la imagen, dando aviso a los comunitarios quienes de manera organizada la trajeron nuevamente a la aldea de San Ignacio.
En el año de 1986 se construyó la iglesia nueva donde actualmente se encuentran la imagen del Señor de Ostua y la imagen de San Ignacio.

En San Ignacio la celebración en honor al Señor de Ostúa es un acontecimiento de gran importancia. Con gran devoción, hermandades de otros departamentos llegan a la comunidad para participar en la fiesta, que inicia el 6 de enero con el novenario de rezos.

Los primeros días de enero, actividades culturales marcan el inicio de la festividad, la elección de sus representantes de belleza, la colocación de las portadas que adornan el templo, la instalación de juegos mecánicos y los puestos de venta de diversos artículos anuncian la proximidad de una especial celebración.

Mientras tanto en la hermandad de tres sabanas; hombres y mujeres de todas las edades, se organizan para celebrar con gran pompa esta fiesta. El 10 de enero desde las primeras horas del día hasta que la noche ha avanzado, alegrados por la marimba realizan los preparativos para la visita al templo del señor de Ostúa.

Preparan comida en grandes cantidades, participan en rezos, llevan ofrendas florales y con mucha alegría se unen al festejo.
Llegado el día 14 de enero, los devotos se acercan al templo desbordando fervor religioso. Familias completas llegan para venerar al señor de Ostua y para ello se prepara una alegre celebración que se extenderá hasta altas horas de la noche. Actividades deportivas, culturales, pirotecnia, comida y diversión llenan de magia y colorido la comunidad.

La aldea San Ignacio es una comunidad bastante accesible, no solo para las personas que desean visitarla si no para la misma población que necesita otros servicios. Se localiza a 6 kilómetros del casco urbano, la localidad cuenta con servicio de transporte público por medio de microbuses que atraviesan toda la aldea ya que el recorrido lo realizan desde el centro de Salamá hasta la aldea Rincón Grande.

En este lugar se puede disfrutar de un clima bastante agradable que va de templado a cálido. La variación del estado del tiempo durante los últimos y primeros meses del año (noviembre a febrero) es de predominio húmedo que puede pasar a frio, las temperaturas más altas se perciben el resto del año. De junio a octubre se dan los niveles más altos de lluvia.

La aldea San Ignacio se caracteriza por ser una comunidad floreciente que va en desarrollo, sus Principales fuentes de ingreso son a agricultura, crianza de ganado vacuno, equino porcino, aves de corral, entre otros, sus cultivos son maíz, frijol, manía, tomate, caña, mango y jocote, también realizan artesanía como ladrillo cocido y teja.