DON OTTO

Su verdadero nombre: CÉSAR OTONIEL FERNANDEZ BENDFEDT, el hombre que supo ganarse el cariño y estima de quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo, nació en Salamá, B.V. Un 30 de mayo de 1938, hijo de padres también salamatecos, José Pedro Fernández Guillermo y María Dolores Bendfelt Mollinedo de Fernández, seres que dejaron en él y en sus hermanos un gran cúmulo de principios que son los que les ayudaron a desenvolverse en la vida, ese ejemplo que sus padres dejaron en él, hicieron de este hombre una persona respetable y admirada por todos.

Su vida transcurrió en Salamá, lugar que supo de las aspiraciones de este personaje celebre que cuando niño tuvo inquietudes tan grandes que se hicieron realidad. De joven bregó en política queriendo seguir los pasos de su señor padre, pero no fue el camino que lo definió, por lo que no continúo en ello. Tuvo dos grandes amores, el primero: su familia, formada por su esposa Amanda Josefina Mendoza Humblerss de Fernández, tres hijos varones Otoniel Eduardo, Oscar Roberto y Cesar Leonel quien murió muy pequeño dejando en él una marca imborrable en su vida. Dos hijas mujeres: Perla Hayladí y Alejandra. Demostró en todo lugar el gran amor que prodigo a sus hijos y disfrutó hasta el último momento de su vida del cariño y la felicidad que dan los nietos en cada una de las etapas que lo necesitaron.

Su segundo gran amor fue su trabajo. Su labor como profesor inicio en el Departamento de Alta Verapaz, específicamente en el municipio de Senahú donde trabajó algunos años. Ahí conoció a su esposa, donde juntos iniciaron el hogar que formaron por 48 años. Luego llego a trabajar a su tierra natal Salamá siempre como profesor de grado; en poco tiempo se le dio la oportunidad de ascender en el trabajo con el puesto de Director Técnico de la Escuela Tipo Federación “José Clemente Chavarría” laborando con ese cargo por espacio de treinta y siete años, ahí dejó parte de su vida luchando porque el prestigio de la misma se mantuviera siempre en alto. Supimos de sus inquietudes, de sus sufrimientos, de sus alegrías y sus triunfos, vimos al hombre de mirada verde, de andar pausando a quien recurrieron grandes personalidades para saber de la creación e historia de la Escuela Tipo Federación “José Clemente Chavarría” y para orientarlos en distintos aspectos que el momento lo requiera.

En Salamá, niños jóvenes y ancianos recurrieron a su experiencia, fue el personaje que nunca negó sus conocimientos a todo aquel que le necesitó. Los años dejaron huellas en su vida, al concluir su estancia como uno de los mejores Directores de la Escuela y dedicarse por completo a su familia, pero en especial a sus nietos que lo llenaban de alegría. Sus últimos años laborando como director de la Tipo Federación reflejaban en su mirada nobleza de su espíritu, la lucha continúa para ver a su Salamá con otro porvenir, con un mañana para los suyos.
Fueron muchas las generaciones que pasaron por la escuela que supieron de la bondad de don OTTO, supervisores de educación que gozaron de la vasta experiencia que poseía para aprovechar en un momento sus conocimientos en leyes educativas y ponerla en práctica en la lucha que presenta cada problema educativo.
Su honradez la demostró en todo momento, así como su energía para actuar cuando fue necesario, fue una vida dedicada a la educación; muchos supieron aquilatar el tesoro que ese humilde hombre llevaba dentro de sí, un tesoro de vida que llevó hasta su tumba el día que Dios lo tomó en sus grasos, que esta biografía sirva para que la nuevas generaciones aquilaten lo valioso de este personaje celebre que hoy está presente en nuestras vidas y en la historia de este lugar.

Siempre lo vimos con una sonrisa en los labios demostrando la amabilidad y serenidad en su actuar, jamás una mala respuesta jamás desea el mal a nadie, guardando siempre la compostura y demostrando ese carácter de bondad y sencillez que Dios le dotó para ser el personaje que muchos admiramos por ese don maravilloso que la vida le regalo…
Don Otto nos contaba en una ocasión lo duro que fue para él la perdida de sus señores padres, quienes murieron en un espacio de dos meses cada uno, fue un sufrimiento muy grande, así como la muerte de su hijo César Leonel que con el tiempo pudo superarlos y dedicar su tiempo y esfuerzo a su querida escuela. En esa querida escuela fue donde conoció a un gran amigo como fue don Tonito Coronado conserje de la misma, quien estuvo con él en todo momento ayudándole como amigo y compañero de trabajo, compartieron juntos el deporte de la pesca al que fue muy aficionado.

Los años transcurridos en la ida de don Otto se notaban, su andar se hizo más pausado, su hablar también, esa mirada verde reflejaba la tranquilidad y satisfacción. El día 27 de agosto del presente año. El Supremo Creador lo tomó en sus brazos para llevarlo a la Mansión Celestial, donde se fue a reunir con su adorado hijo César Leonel, su querida nietecita Dayanara Alejandra José, sus amados padres, y sus hermanos Oscar, Ramiro y Boanerges.

Nunca se negó a compartir lo que tenía de conocimientos administrativos y educativos, una lástima que no hubo quien se interesara para poder tomar esa vasta experiencia y ponerla en práctica en el que hacer educativo, ya que la educación necesita esos conocimientos para ponerlos al servicio de la niños que se encuentra atravesando etapas difíciles; y para que nuestra Guatemala no siga hundiéndose en el analfabetismo, en la ignorancia. Bien es que cierto hay existen muchos medios tecnológicos, pero la experiencia que este hombre tuvo en su labor educativa no la tendrá nadie, aunque llene las paredes de su casa con títulos universitarios porque los conocimientos y experiencias se lograr a través de la lucha que se vive a diario en las escuelas.

Don Otto será el personaje que muchos que pudieron conocerlo han de recordar siempre, porque su bondad se manifestó en todos los actos de su vida, su consejo a tiempo para quien lo solicitó y para quienes lo ha puesto en práctica saben que nunca fue el consejo de una persona egoísta, sino de una persona que con el afán de compartir, lo que sabía y lo hacía porque deseaba que Salamá trascendiera las fronteras figurando como ejemplo de educación.

Quienes supieron valorar al personaje que se ganó con sus cualidades el corazón de muchos salamatecos saben que don Otto, se fue… pero dejó un grato recuerdo en quienes recurrieron a él para saber de sus conocimientos y pudieron poner en práctica lo que de él aprendieron.

Dios quiso que este valioso personaje salamateco quedara sepultado en la ciudad de Cobán, lejos de su querida Salamá, lejos de los amigos y ex alumnos que tanto lo quisieron, lejos de su querida Escuela Tipo Federación “José Clemente Chavarría” pero cerca, muy cerca de su amada Esposa, sus adorados hijos y sus nietos que tuvieron la oportunidad de gozar sus últimos años de vida. Su huella queda en la memoria de cada uno de los que lo conocimos y amamos.

Hoy Don Otto está reunido con sus padres, hermanos, hijo y nietecita y contando el himno que dice “Sin cesar yo medito en aquella ciudad, donde el autor de la paz he de ver, y es el himno más dulce que habré de cantar de su paz nada más ha de ser…
Paz, paz, cuan dulce paz, es aquella que el padre me da, yo le ruego que inunde por siempre mi ser en sus sendas de amor celestial…”
Y a quienes en estos momentos sufrimos su partida podemos decir que fue UN GRAN HIJO, UN GRAN HERMANO, UN EJEMPLO DE ESPOSO, UN GRAN PADRE CON SUS HIJOS, UN EXELENTE AMIGO… PERO SOBRE TODO UN GRAN , PERO GRAN ABUELO CON SUS NIETOS OTTO ALEJANDRO, LINDA, OSCARITO, ALONDRITA, OTTO FRANCISCO, DANIELIT, CAMILITA Y JOSÉ DANIEL POR TODO ESTO HOY PODEMOS DECIRLE DESCANSE EN PAZ DON OTTO, SIEMPRE LO RECORDAREMOS!!!.