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  Mengalas, el vestido de antaño de nuestra Salamá.
En El traje de mengala, muestra de la cultura mestiza guatemalteca

Una de las descripciones más antiguas la hizo el diplomático Jacobo Haefkens a principios del siglo XIX, quien estuvo en Guatemala entre 1826 y 1829. Escribió que la mayoría de las damas gastaban en vestidos, medias y zapatos, “mientras que las clases bajas solo tenían dos prendas”, y detalló que comprendían una camisa, a menudo de muselina blanca floreada y, sobre esta, una falda muy holgada del mismo género o bien de algodón estampado, que siempre lleva en el borde superior una ancha cenefa de otro tipo de tela, más oscuro, pero floreado o a cuadros.
Chajón destaca que la narración de Haefkens corresponde con el traje de mengala, pero de uno más sencillo. Recalca que en la primera mitad del siglo XX el nombre de mengalas ya era utilizado para designar a las de origen mestizo que utilizaban esa prenda como traje regional.
“Todavía, en su mayoría mujeres maduras y de la tercera edad, usan el traje”, añade, pero aclara que la vestimenta se ha simplificado bastante. “Permanece el uso del delantal como símbolo de honestidad, honradez y de pertenecer a un solo esposo.

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Para Chajón el traje de mengala identificaba a los ladinos o mestizos, así como los regionales lo hacen con las comunidades indígenas. Durante el período hispánico, explica, los mestizos estaban obligados a utilizar una indumentaria distinta a la española. El vestuario se convirtió en un indicador social. Sin embargo, ya que se encontraban en permanente contacto con los españoles, los mestizos adoptaron varios aspectos del atuendo de los europeos.

Desde la segunda parte del siglo XIX hasta medianos del siglo XX, los trajes de mengala se utilizaron en toda la región mestiza, desde la capital hasta Chiquimula, especialmente en la región de Petapa y Amatitlán. Este constaba de varias piezas.

 

• Falda larga hasta el tobillo y de gran amplitud, atada a la cintura por dos cintas. Generalmente estaba hecha con telas de colores intensos. Se utilizaban las telas como crepé, jersey, céfiro, crespón, seda cruda, shantús, etamina floreada y lisa.
• Camisa o cotón, con manga abombada hasta el codo o hasta la muñeca, con pecheras decoradas con encajes o alforzas. También se realizaban en colores vivos, en telas como etamina lisa o floreada, otomano, burato y otras.  Así como delantal para la parte frontal de la falda los cuales se confeccionaban con telas llamativas y se decoraban con encajes o alforzas.
• Fustanes o naguas para dar volumen a la falda. Se usaban por lo general tres, uno almidonado, para lograr el volumen y dos para la comodidad de usarla.
• También usaban el apretador para el busto, que era la versión del popular corsé, aunque sin ballenas y con botones al frente. Era usual confeccionarlo en manta.
• Calzón para piernas, desde la cintura hasta los tobillos. Por lo común, estaban hechos en manta y algunos se decoraban con encajes.
• Medias de hilo y seda. Chales, mantos y pañoletas para cubrir durante la noche o en época de frío. Por lo general, eran negros. Los más costosos procedían de El Salvador, México y España.
• El cabello se arreglaba en dos trenzas, una a cada lado, con camino al centro de la cabeza. Las trenzas se entrelazaban con cintas de telas o listones de colores llamativos.
• Botines como calzado, con orejetas adelante y atrás. Aunque muchas mengalas iban descalzas.
• Collares y aretes de grandes dimensiones, preferiblemente de oro y plata.
• Colorete o rouge aplicado con motas en las mejillas.
El traje masculino, en cambio, era mucho más sencillo: pantalón de dril o lona, camisa de manta de color pajizo, cotón o camiseta de manta, calzoncillo largo hasta media pierna, atado con cintas; la mayoría no utilizaba calzado.

Fuente: Centro de Estudios Folklóricos de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Cefol)

MENGALAS O ENAGUAS

Esta forma de vestir vino de España; la trajeron los conquistadores y al establecerse la colonia se la impusieron a nuestras mujeres, de manera que podemos afirmar que para 1,549 surgieron las primeras MENGALAS. Al principio se llamó “MENGALA” puramente a la vestimenta, aunque después se llamó así a todas las mujeres que lucían esta preciosa vestimenta.
El traje de Mengalas se componía de falda y blusa, es decir dos piezas completamente separadas, hechas de relucientes colores y las usaron las mujeres de clase baja; lucían hermosas trenzas adornadas con listones de chillantes colores; muchísimas eran descalzas, aunque las mengalas de lujo usaban elegantes botines de charol. Les gustaba el arreglo personal: se acolochaban el cabello con fierros calientes o con el uso de laca que sacaban de las semillas de linaza remojada. Como maquillaje usaban polvo de arroz y un colorete importado llamado rouge.
Por lo tanto se comprende que en Guatemala las hubo en toda la república. Puede decirse que el término tuvo un significado clasista, pues se hablaba de mengalas y Chanclas. Siendo Mengala, la contradicción de menga y gala o sea vestido lúcido y elegante.

Descripción del traje   
La blusa era de talla con menudas alforcitas y con manga larga, cuello redondo adornada con muchos encajes, abiertas por delante y provistas de remaches. La falda o enagua era muy larga, cosida de tres tiempos, adornada con alforzas y con un guardapolvo de otra tela para que el ruedo tuviera peso y el aire no se las levantara. Usaban zapatos tipo botas, con botones a un lado en lugar de cintas. Usaban también medias de hilo y una fajita en la cintura adentro del vestido, para tallarse el cuerpo. Usaban un delantal con vuelito y con dos bolsas grandes. También usaban trenzas con listones y terciopelo en la garganta; argollas de plata en los dedos. Esa era la mujer de antes.
El hombre usaba pantalones con paletones adelante, con botones en la bragueta. Los pantalones tenían el ruedo volteado al derecho.
Usaban como ropa interior un calzoncillo de manta largo hasta el ojo del pie, con cintas para atárselo en la cintura, porque no se conocía el elástico. Usaban camiseta de manta, que era de manga larga. Le llamaban refuerzo a una pechera. La camisa también de manga larga y en lugar de corbata usaban un pañuelo doblado. Calzaban sandalias y caites y usaban sombrero de petate. Dicen que también se rellenaban los dientes con cabecitas de clavo. Así era el hombre de antes.

Fuente: Profesor Mauricio Milián Orellana y Profesora Carmen Alicia Barrientos. 2017