Mujer Salamateca

A R T E S A N I A S

P A I S A J E S

Agua Caliente

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Cofradía del Santísimo Niño del Señor San José. Herencia religiosa de los salamatecos.


Las congregaciones o hermandades que forman devotos para ejercitarse en obras de piedad son llamadas cofradías. Estas nacieron en Alemania, Francia Holanda y Reino Unido. Llegaron a España en el siglo XII.


La cofradía evolucionó como toda entidad socio-cultural, alcanzando un grado de especialización en el que únicamente se dedicaron a las actividades religiosas, por lo que fueron denominadas “sacramentales”. Fueron aprovechadas por los religiosos ibéricos como un sistema para la propagación de la fe cristiana en el Nuevo Mundo, así como mantener una estructura de organización y control dentro de las comunidades indígenas principalmente.


Llegan a Guatemala:


Durante los siglos XVI y XVII los españoles introdujeron las cofradías a América, como parte de las tradiciones católicas. La primera fue la Inmaculada Concepción, fundada en la iglesia de San Francisco, Almolonga en 1527 y la de La Merced formada en 1582.
Se sabe que los laicos se involucraron en funciones religiosas y sociales, también que delimitaron la división social de la época. Un ejemplo fue la cofradía de Santo Domingo, que era de españoles y la de Candelaria, de los Indígenas.
En la época de la colonia, las cofradías se hacían en iglesias oratorios públicos o semi públicos.  La sede era la capilla del Santo Patrono. Esta tenía la obligación de adornar la capilla según su posibilidad económica.


Las hermandades católicas empezaron en el siglo XVI. Para los mayas eran fiestas en las que se venera una imagen, fiesta pública, ceremonia y festividades, para conservar y propagar todo un sistema de ideas y creencias, unas de origen prehispánico, el calendario maya y el culto a los antepasados.


Cofradía del Santísimo Niño del Señor San José.


En Salamá, aunque no se tiene una fecha exacta del inicio de la cofradía de la imagen del Santísimo Niño del Señor San José, la tradición oral se remonta a las primeras formas de evangelización que tuvo la iglesia católica en el área urbana y área rural de nuestro municipio con los frailes dominicos (razón por la cual visita hogares de familias cristianas de todos los barrios y diferentes comunidades y aldeas).


En sus inicios dependía del cura párroco, se mantenía comunicación de las actividades que se realizaban en la cofradía, los mayordomos eran los responsables de realizar el nacimiento en la iglesia parroquial, asistir a misa de gallo para noche buena y colocar la imagen del Niño Dios en el altar del retablo del Señor San José en la iglesia.
A cada llegada del Niño a una familia o comunidad acuden los vecinos para recibirlo con alegría, le hacen encuentro, alfombras, queman cohetes, se hacen las cortesías, cantan las aves marías y luego se reza el Santo Rosario en los hogares acompañado de una diversidad de villancicos y alabados al Niño Dios; con el propósito de fortalecer la fe cristiana.
Antiguamente la imagen del Niño pertenecía a la parroquia, posteriormente se volvió autónoma porque el  párroco informó a los mayordomos que vendería  la imagen del Niño a una familia que estaba interesada en comprarla por su belleza y antigüedad de otro departamento, la mayordomía de ese entonces se  organizó y no permitió tal venta y le pidieron un plazo al señor cura para juntar el dinero y comprarlo, el costo fue de mil pesos,  para este fin se unieron muchas familias del área urbana y rural y aportaron cierta suma para llegar a la cantidad solicitada por el señor cura de entonces; quien les hizo carta de compraventa.


La cofradía siempre ha estado en el barrio Chanchucuy, hoy barrio de Santa Elena de la Cruz, antiguamente no estaba delimitado. La cofradía ha estado en los barrios de: las Piedrecitas, la Estancia y en la aldea de San Juan en el límite con el barrio la Estancia, en la actualidad, la sede de la cofradía se encuentra en la casa del profesor José Pedro Pérez Fernández en el sector el Caracol del barrio de Santa Elena.


La cofradía está integrada por un equipo de personas católicas cristianas de la comunidad del área urbana y rural llamados mayordomos, quienes son los responsables de fortalecer la fe, espiritualidad, costumbres y tradiciones heredadas por nuestros antepasados, además la organización, custodia y cuidado de las imágenes del Santísimo Niño, Señor San José; de estilo barroco colonial, San Isidro Labrador patrono de los campesinos (en su mayoría los mayordomos han sido y son campesinos) la Divisa de plata (Escudo) que representa la autoridad de la cofradía y otros enseres como caracoles y tambores entre otros.


Aunado al mayordomo de sede están los mayordomos centrales, mayordomos rurales, mayordomos de vuelta, jóvenes y adultos que son denominados pastores, personas colaboradoras y familias que reciben entradas y veladas en el área urbana y rural de nuestro municipio y municipio de San Jerónimo.


Los preparativos en la cofradía inician en diciembre con el novenario del (16 al 24) como vísperas para la noche Buena y la Navidad, durante este tiempo los mayordomos del área rural; el 15 de diciembre traen adornos llamados pie de gallo que se utilizan para hacer la portada que se coloca a la entrada de la cofradía, como símbolo que es un lugar de paz, fe, alegría y espiritualidad, todos son bien llegados.


Al interior de la cofradía hay pino, kipe, condiamor, flores con las cuales se adorna el altar, candelas, veladoras, incienso para dar inicio al novenario.

El 23 de diciembre se reúnen todos los mayordomos y mayordomas centrales y rurales trayendo hojas para los tamales, palma, leña, ocote, maíz, entre otras ofrendas, así como ofrenda económica.


A la llegada de mayordomos de las diferentes comunidades se quema una bomba como signo de alegría anunciando su presencia, siendo recibidos por los mayordomos de sede y centrales, luego se dirigen al altar a orar para dar gracias a Dios por la salud o por algunas intenciones personales, posteriormente son invitados a degustar del sagrado desayuno que desde muy temprano han preparado las mayordomas centrales.


Muy alegres de pertenecer a la cofradía del Santísimo Niño se saludan entre mayordomos, luego se ocupan en diferentes oficios. Un grupo de señoras dirigido por la primera mayordoma se dirige a preparar los alimentos para todos, las ancianas preparan las hojas mientras otras se dedican a dorar los mensufres para los tamales. Los señores mayordomos en común acuerdo con el mayordomo de sede destazan los marranos y los ancianos preparan la palma para amarrar los tamales.
Por la tarde se hace el cocimiento de las especies y la masa quedando todo preparado para el siguiente día.
 
El 24 se vuelven a reunir sólo los mayordomos y mayordomas centrales para hacer los tamales, colocándolos en toneles para su cocimiento, estos serán compartidos con todos al final del rezo con una taza de ponche de frutas.


Entrada la noche se preparan todos los mayordomos para acompañar en procesión a la imagen del Niño cubierta con un paño blanco hacía la iglesia, acompañan los jóvenes pastores alegrando con tambores y caracoles, vecinos y otras personas que tienen esta devoción, con gran alegría cantando alabados al patrón San José y quemando bombas voladoras.


La Eucaristía es el centro de la vida del cristiano, se participa y se vive con júbilo el nacimiento del Salvador, Cristo el Mesías.
Al regreso después de Misa se destapa la imagen para que sea venerada por los fieles en las afueras de la iglesia y luego se saludan con la imagen del Niño de la Virgen del Santísimo Rosario haciendo las cortesías acostumbradas.


La demanda (recorrido y visita a los hogares de familias cristianas salamatecas) da inicio con la celebración del nacimiento del Emanuel que significa Dios con nosotros del 25 de diciembre de cada año; con el propósito de anunciar como lo hicieron los pastores hoy nos ha nacido el Salvador, y para recordarnos que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, durante el tiempo de navidad y extendiéndose hacia el mes de febrero para la concentración (retorno de la imagen del Niño a su cofradía) dependiendo del inicio de la cuaresma con el miércoles de ceniza.


Durante el tiempo de la demanda, los mayordomos de vuelta y los pastores en comunicación con el mayordomo de sede y mayordomía central son los responsables de cumplir con los descansos, entradas y veladas en los hogares que los esperan con gran alegría. Los primeros, es un lapso de tiempo que descansan con la imagen para degustar de una refacción, la segunda cubre un tiempo de alimentación y la tercera hospedaje para descansar una noche y los sagrados alimentos que son brindados con gran generosidad de parte de las familias que tienen la devoción de tener en su hogar la imagen del divino Niño, previo a esto han sido notificados con una carta que se les hace llegar en el mes de octubre a la familia.


A diario, los mayordomos centrales visitan por las noches y se comunican con los mayordomos de vuelta y pastores, evalúan el comportamiento de los jóvenes se les agradece por la participación, se brindan medicinas para quienes se enferman y sobre todo se les orienta en la fe católica, en normas de cortesía y practica de valores sociales.
Al final de cada visita en los hogares se les agradece a los miembros de la familia por abrir las puertas de su hogar y de su corazón a Jesús, por los sagrados alimentos y se disculpan por si existió alguna travesura de los pastores en el hogar.


En el recorrido los pastores reciben ofrendas de las familias que visitan, consistentes en maíz, frijol, café, azúcar y ofrenda económica, que son trasladadas a la sede de la cofradía para la administración y utilización en la compra de marranos para la fiesta de concentración.

 


La concentración es la actividad más grande que se realiza, se da después de haber visitado las familias de los barrios y colonias del casco urbano, de igual manera las comunidades del área rural entre las que están: Llano largo, el Carmen, San Nicolás, las Tunas, el Tempisque, San Ignació, los Encuentros, Payaque, la Laguna, las Anonas, Sibabaj, San Juan, Santa Catarina, los Pinos, la Paz I y II, Pacala, San Vicente, el Cacao, el Durazno, la Cumbre de Santa Elena, el Gícaro y el Cerrón.
Nuevamente se reúnen los mayordomos centrales y rurales para organizar y planificar tal actividad, que se extiende a tres días de fiesta y preparativos en la cofradía porque se disponen a preparar los alimentos para atender a los visitantes.


La Municipalidad a través del señor Alcalde Municipal Byron Tejeda ha brindado apoyo con el fin de fortalecer las tradiciones, costumbres e identidad cultural de los salamatecos.
Los feligreses acuden a la procesión con el patrón San José, saliendo de la cofradía al encuentro del Niño, los participantes acompañan entonando alabados entre los cuales sobresale Esa dulce miradita, cierre sus ojitos, vamos pastores vamos, toditito los pastores entre otros.
La procesión se dirige con los fieles devotos hacia la capilla del barrio de Santa Elena a dar gracias a Dios con la celebración de la Eucaristía por un año más, con las intenciones de los presentes, recordando a nuestros hermanos mayordomos que descansan en los brazos del Señor Jesús y que nos heredaron estas costumbres, tradiciones y devociones, de igual forma a los mayordomos enfermos, ancianos y eméritos.
 
En marzo se reúnen nuevamente los mayordomos centrales y rurales para celebrar la fiesta del patrón de la cofradía en honor al Patriarca San José, iniciando el novenario del 11 al 19, de igual manera se comparte el Santo Evangelio para fortalecer la fe y mantener la espiritualidad cristiana.


El ambiente de la cofradía siempre es de compartimiento, respetuoso, espiritual, servicial, solidario, amable, atento, familiar, con el lema El Niño agradece la fe y la voluntad.
Durante el año en la cofradía se rezan todos los 19 de cada mes al Señor San José y los mayordomos son los responsables de mantener viva la fe, la espiritualidad, el amor a Jesucristo que lo encontramos en los pobres, humildes, enfermos, en los que no tienen esperanza y de mantener viva la religiosidad, devoción, tradición, costumbres únicas en nuestro municipio, departamento y país.  


 
Información obtenida de la tradición Oral de los mayordomos: Santos Florencio López, Juan López, Valentín Ramón, Cerapio Tista, Estela Tobar, Eleuterio Franco, Domingo Aquí, Juanita Moya, Dorotea Jacinto, Luis Ortíz, Emiliana Lucas, Gabriel Lucas, Cupertina Ramos, Florencia Tista, Ángel Ampérez y redactado por Lic. José Pedro Pérez Fernández.