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HISTORIA DE LA DANZA DE LOS MAZATES


Dentro de los aspectos culturales y sociales que existen en la ciudad de Salamá, Baja Verapaz, encontramos que el Cerro de la Cruz ha sido un bastión importante en la cultura popular de la comunidad, permitiendo enriquecer con el pasar de los años las costumbres y tradiciones del pueblo salamateco las cuales se transfieren de generación en generación.

Cuenta la historia que en la ciudad de Salamá, hace muchos años los pobladores vivieron un tiempo de intranquilidad y zozobra, en algunas ocasiones algunas personas desaparecían sin dejar rastro alguno, también se sabían leyendas de espantos que se aparecían en las calles de los barrios del pueblo. (La llorona, El Cadejo, El Duende, La siguanaba, La carretilla de la Muerte Etc.)

Todos estos relatos, muchas veces estuvieron ligados al Cerro de la Cruz, al extremo de llamarlo “El Cerro Encantado” ya que también se sabía que en la posa viva de la represa aparecía un Cangrejo de Oro, actualmente esta posa de agua se encuentra seca por lo que ya no se observa la luz brillante que emanaba del área en donde se aparecía el cangrejo de oro, los pobladores del área comentaban que para el día 2 de mayo en los senderos del cerro siempre se aparecía una serpiente y un buey encantado.
Se sabe también de que visitantes en su ascenso y estancia en el cerro escuchaban un tropel (carrera de Vacas o Caballos) y cuando miraban alrededor no había nada.

La historia del Cerro se sabe que un día, varias personas que caminaban en su cúspide, encontraron una Cruz de madera, las cual decidieron llevarla para su veneración a una casa cercana al Templo el Calvario en la ciudad, pero al día siguiente ya no la encontraron en el lugar en donde la habían dejado, despertó en ellos la curiosidad de regresar al lugar en donde la habían encontrado por primera vez, encontrándola en donde mismo, entonces decidieron construirle una capilla con piedras de laja para su resguardo y adoración.

Después de esto el Cerro se bendijo y se le dio nombre de Cerro de la Santa Cruz. Desde esa época Salamá, vivió una época de mucha abundancia, celebrando en forma oficial el día 3 de mayo de cada año, una fiesta conmemorativa en honor a la Santa Cruz, en donde se realiza el tradicional Baile de los Masates, en su honor.

 

 

Desde hace 30 años, también se celebra una misa el último domingo del mes de mayo en agradecimiento a la Santa Cruz por haber encontrado un nacimiento de agua en el mansa rosa y proveer de agua a los pobladores de los Barrios Alcantarilla y Las piedrecitas. Así también los Masates celebran el Día de la Asención del Señor a los 40 días después del Viernes Santo.

Este baile es realizado por varios hombres y niños de la localidad, uno de ellos se viste como mujer conocida como “La Vieja” siendo la mama del grupo. El vestuario de los danzantes consiste en: Mascaras de maderas grotescas, chaleco viejo, sombreros, chamarras, ponchos, zapatos, botas y un chinchín. Todos llevan una vara que en su extremo tiene un animal disecado ya que en un tiempo no se venero a la Santa Cruz lo que provoco sequias y malas cosechas a los pobladores, por lo que esto es un símbolo de petición para que no vuelva a suceder. Debido a lo abrigado de sus trajes y al esfuerzo físico que realizan al danzar, el sudor que les brota, es ofrecido como símbolo para pedir la lluvia para las cosechas en el año. Antes de iniciar la danza, los Mazates toman el fresco de olla, bebida tradicional que les permite energía y motivación para la adoración.

Para bailar se acompañan de la música ejecutada por una persona, en donde alegremente toca un tamborón y el tun. Así también el Día de la Asencion del Señor, los agricultores respetan este día de trabajo dándole descanso a los bueyes que aran la tierra, ya que cuenta la historia que ese día el buey no trabajo ….en donde dijo!.... hoy no!... mañana si…. (José Pedro Pérez Fernández, y José Guzmán.)


Tradicionalmente suben el 2 de Mayo a la víspera del Día de la Cruz para ofrecer sus oraciones y baile ante la capilla de piedras de laja en donde se encuentra la Santa Cruz, tradicionalmente se le ve danzar en diferentes calles y avenidas del pueblo.


El día 3 de mayo los danzantes finalizan su recorrido al pie de la Cruz, en donde todos rezan y recitan la letanía, la cual es jocosa al mencionar personajes del pueblo salamateco.
La danza de los Mazates forma parte de la cultura popular de la ciudad de Salamá, muestra el respeto hacia la Santa Cruz, los ancestros y la madre naturaleza.