Se encuentra en el sur de la ciudad de Salamá, es una pequeña iglesia compuesto por una pequeña construcción de línea barroca que destaca casi desde cualquier lugar, por estar construida sobre un cerro, presenta una planta rectangular con dos capillas y cuatro contrafuertes. Su fachada está compuesta por el primer cuerpo con cuatro pilastras acanaladas, dos en cada lado de la puerta de arco de medio punto; la espaldaña inicia con un entablamento y en él hay dos campanarios con terminación en forma de pináculos y sobre estos una cruz de hierro. En la parte central tiene una ventana octogonal y la terminación de esta espadaña es mixtilínea con una cruz de hierro forjado en la parte superior.

Por sus características estilísticas su fechada tiene una corriente neoclásica. La cubierta es de artesonado de madera con cubierta de teja y sus muros son de mampostería.

El visitante que desee conocerla deberá subir 120 escalones y conforme avanza podrá apreciar cómo la ciudad empieza a mostrar sus encantos, localizados de la siguiente forma: la Iglesia frente al parque, el Templo de Minerva y el diseño original de la Villa de Salamá en forma de tablero de ajedrez propio de la colonia.

El calvario fue construido aproximadamente en el siglo XVII; contaba en su haber con un púlpito y banca, una pila bautismal pero se perdieron lamentablemente. Las imágenes son Jesús de Santa Clara, San Juan de Dios y el Señor Sepultado, esculpido por Julio Dubois en Guatemala, San Juan, San Juan que años hace se quemó y fue rescatado por Dubois. Hoy día las imágenes están en la iglesia para evitar robos.

Solamente está el Señor de Esquipulas que es una réplica del Señor de Esquipulas de Oriente, según se sabe lo buriló Quirio Castaño. Su celebración es en Enero, es pomposa y participan toda la cristiandad de Salamá, así como la mayoría de los Calvarios, ésta Iglesia se encuentra a una altura superior del nivel promedio donde se ubica el reto del pueblo, y atrás de la misma existía un bosque de pino, madera que sirvió para usarla en el techo de la iglesia de San Mateo, la cual puede que no sea de la misma magnificencia que la de Salamá, pero constituye un atractivo particular la celebración de festividades religiosas que se celebran en ella.

Otro caso de devoción católica en el contexto de las tradiciones populares salamatecas es la familia Reyes Hernández del sector La Tejera del barrio El Calvario. Conmemoran desde hace aproximadamente 70 años la Ascensión del Señor Jesucristo por medio de un novenario. Everardo Reyes de la Cruz heredó la devoción de su abuelo paterno, Don Chepe Rojas y familia, algunos de los antiguos vecinos de dicho Barrio de él se desprende el sector Minerva, no por Barrio si no porque ahí están trazadas la rutas para llegar a él, ya que están cerca ya solo los dividen el templo del mismo nombre y la Iglesia de el Calvario.