El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, brinda referencias de lo que nuestros ancestros comían.

“Aparecieron los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, felinos, serpientes, cantiles”
Pero, como los animales no podían hablar ni adorar a sus Creadores, fueron condenados a que sus carnes fueran trituradas, según la narración de la obra. “Esto significa que el destino de todas esas criaturas era la de servir como alimento humano”, refiere el biólogo e historiador Luis Villar Anleu.
En otro pasaje se narra la vez que Hunahpú e Ixbalanqué prendieron fuego para asar pájaros. “Se iban dorando y la grasa y el jugo que de ellos se escapaban despedían el olor más apetitoso”, se lee.
En otra parte identifica la pesca en los viajes de Sipakná, quien buscaba peces y cangrejos a la orilla de los ríos. Alude, asimismo, al consumo de aves de corral en la alimentación ancestral. Incluso, perros. “Mesoamérica, antes del siglo XV, tuvo cinco razas de canes: loberro —un cruce de lobo y perro—, maya de nariz corta, tlachichi, xoloitzcuintle y común no especificado”, indica Villar Anleu. “Existe evidencia arqueológica de ello y, sin duda, los comían”, agrega.
Nuestros ancestros también se alimentaban con carne de venado, cabrito, coche de monte, conejo silvestre, cotuza y tepezcintle, por ejemplo. “No solo comían maíz, frijol, chile, tomate, calabazas y hierbas nativas; en realidad, tenían una dieta rica y variada”, apunta el biólogo, quien ha escrito libros que versan sobre la tradición culinaria guatemalteca.
Muchas cosas cambiaron tras la llegada de los conquistadores españoles, en 1524, y la gastronomía no escapó de ello.
Los ibéricos, desde el Viejo Continente, trajeron legumbres, verduras, condimentos y frutos propios. También cargaron con ganado bovino, ovino, cabruno y porcino. “Trajeron, además, caña de azúcar, arroz, albahaca, alcaparra, espinaca, hierbabuena y granada, lo cual es herencia árabe”
“En la actual Guatemala se hizo una fusión de comida morisca, española y mesoamericana”, comenta Villar Anleu. “Esa era la cocina colonial, si así se le quiere llamar”.
En Nuestra Salamá, El Pepián, platillo tradicional y de linaje prehispánico En este apartado del artículo vale la pena destacar que, variedad de sucesos históricos y ciencias científicas han permitido, con el pasar de los años, dar a conocer parte de la gastronomía desde la Prehispánica. Representaciones de comida en las distintas expresiones artísticas, como las vasijas, escultura y pinturas murales han revelado el comportamiento alimenticio de nuestros ancestros. Sin embargo la fuente de información más detallada sobre la culinaria prehispánica se encuentra en las descripciones hachas en los siglos XVI y XVII por indígenas y españoles en México y Guatemala. Dichos manuscritos proveen los únicos datos con respecto a las recetas prehispánicas, así como una descripción de la variedad de alimentos y el tipo de reuniones y ceremonias donde se consumían .

 Fuente: Revista tradiciones de Guatemala, Centro de Estudios Folklóricos, Universidad San Carlos de Guatemala.