Durante los días 1 y de noviembre, año tras año se destaca la celebración de un ritual dentro del contexto de la cultura espiritual. El día de todos los santos y el día de los santos difuntos respectivamente.

Los alimentos mantienen su vigencia en las manifestaciones sacro-profanas de la época. Desde los primeros tiempos de conciencia de muerte se ha considerado que, luego de fallecer, los humanos necesitarán comida y bebida en su transitar al otro mundo, y velas para alumbrarse en medio de las tinieblas. Comidas y bebidas que se hacen simbólicas puesto que el vínculo entre el doliente y el ancestro fallecido es real, se busca una forma de comunicación entre ambos. Otros autores refieren que en concordancia con el calendario litúrgico católico, el 1 de noviembre es el día destinado a conmemorar a todos aquellos cristianos que han llevado una vida ejemplar aunque no fuese documentada ni llevada a los altares como modelo de imitación. A su vez, el día 2 se celebra a los difuntos que murieron confesando su fe con la esperanza de la resurrección prometida por Cristo. De acuerdo con los sacerdotes, las fiestas debían incluir la eucaristía.

Sin embargo, aunque las fiestas continúan vigentes en su celebración, lo más frecuente es observar celebraciones de carácter familiar en las que suele degustarse un platillo único en el mundo, el fiambre.  Esta comida se encuentra estrechamente relacionada con el síndrome caliente frío. Por ser un día de descanso y, por añadidura, debía hacerse en presencia de los restos de los difuntos amados, cerca de sus sepulturas, es considerado frío. Por la combinación de fecha en la que no se trabajaba y se estaba “frío”, sumado a la necesidad de comer en la proximidad de la tierra, lo más conveniente era comer algo frío: verduras, que tienden a ser “frescas” y carnes frías. En Salamá se tiene por tradición preparar el fiambre y compartirlo con familiares y amigos.

Otro producto gastronómico muy relevante durante esta época es el tradicional dulce de quitandé que se manufactura y vende en mayor cantidad ya que es un elemento de la gastronomía que se ofrece a los difuntos, dulces, moyetes torrejas entre otras.

Fuente: Revista tradiciones de Guatemala, Centro de Estudios Folklóricos, Universidad San Carlos de Guatemala.