Se entiende por religiosidad tradicional, la forma en que el pueblo practica su fe, la cual ha sido heredada de generación en generación, y en determinado momento pasa a constituirse en un elemento identitario de la comunidad en donde surge. Salamá, es una población que alberga una diversidad de tradiciones religiosas, las cuales han sido conservadas por personas que han dejado huella en la ciudad a lo largo del tiempo. Por otra parte, algunas manifestaciones propias de la religiosidad tradicional se han ido perdiendo, quedando únicamente en el recuerdo de las personas que la practicaron. A continuación se hace un breve esbozo de ciertas expresiones religiosas que se han ido dando en el tiempo, así como los nombres de vecinos salamatecos que han destacado en este campo.
Las rogativas, es decir, aquellas procesiones en las cuales un determinado santo salía en procesión pidiendo sus fi eles la intercesión ya fuera por desastres naturales, era común en Salamá, práctica que actualmente se ha ido perdiendo, sin embargo, de acuerdo a la señora Marta Molineros: “en ocasiones cuando no ha llovido se ha sacado en procesión de rogativa a San Mateo, y es no más entrando el santo y cae el agua” (Molineros, 2015). Se sabe que antiguamente en varios hogares salamatecos, se encontraban réplicas de las imágenes veneradas en la iglesia parroquial, saliendo en determinadas ocasiones para realizar sus demandas, especialmente cuando se acercaba la fecha de la celebración del santo al cual representaba la imagen.
Esta costumbre se está tratando de restaurar por medio de la Hermandad de Siervos de Jesucristo, quienes durante el mes de mayo reciben en sus casas a la imagen de María Auxiliadora (Sanabria, 2016). Los vecinos del barrio San José se han caracterizado por su religiosidad y devoción, contándose entre sus habitantes varios altareros, entre ellos: Luis Soberanis, Víctor Soberanis Ramos, Lorenzo Juárez, Faustino de los Santos, Mario García y Julio Estrada. De igual manera destaca el grupo de rezadores, siendo algunos: María Magdalena Leonardo de Soberanis, Mercedes Leonardo de Peña, Tino de los Santos, José Castro, Hipólito Fernández, Francisca de Pérez, Magdalena Ochoa, Clodoveo Ochoa, María Juárez, Agustina Soberanis, María de Amperez, Teresa García, Maximiliana Luna, Marina de los Santos, Cornelia Pineda, Felícita Pérez, Desideria García y Luisa García (Información proporcionada Salvador Guzmán).
En el barrio El Calvario, sobresalió por su espiritualidad el señor Clemente García Pérez, quien fundó los “judíos”, conocidos actualmente como Escuadrón de Romanos. En su hogar se hacían y guardaban los trajes y escudos que utilizaban estos personajes durante las actividades de Semana Santa. Destacó como cucurucho, juntamente con su esposa Vitalina Hernández, fue miembro activo de la antigua Hermandad del Señor Sepultado (información recopilada por el profesor Benjamín Ramos San José y proporcionada por Cristóbal Reyes). Una de las salamatecas que más se destacó por su fervor religioso fue la señora Marina Leonardo de Reyes, fallecida en febrero de 2016. En los últimos años en el barrio Agua Caliente ha destacado el trabajo de Byron Cucul, quien elabora altares para festividades importantes, entre ellas, El Sagrado Corazón de Jesús; así como nacimientos. Otras personas que han destacado en Salamá por su religiosidad y servicio a la comunidad, son:
• Juanita Moya, vecina del barrio Santa Elena, conocida rezadora y quien por varios años colaboró con proyectos de Cáritas y de las misioneras Dominicas del Rosario. Formó parte del comité de reconstrucción de la capilla de su barrio luego de los daños ocasionados por el terremoto del 4 de febrero de 1976.
• Marta Molineros, originaria de la aldea San Ignacio, devota al Señor de Ostúa, tiene además la costumbre desde hace varios años de repartir comida a las personas que participan en la danza Los Mazates, cada 3 de mayo. Introdujo en el barrio Hacienda La Virgen la devoción a San Judas Tadeo, donando para ello un cuadro. En el barrio Las Piedrecitas, regaló una imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa.
• Cristina Rizo, residente del barrio El Centro, que ha mantenido la tradición de celebrar a la Virgen del Rosario, además por años ha colaborado con la parroquia donando artículos para las distintas celebraciones que se llevan a cabo durante el año.

Fuente: Revista Tradiciones de Guatemala, Centro de Estudios Folklóricos, Universidad San Carlos de Guatemala.