En los primeros años de la presencia española en Guatemala, Salamá formaba parte de una vasta región conocida como Tezulutlán o el País de la Guerra, debido a que este territorio nunca había sido sometido por la Corona española, fundamentalmente por lo inaccesible de su geografía y a lo aguerrido de sus pobladores. Gracias a algunos cronistas del período hispánico, entre ellos fray Antonio de Remesal, se sabe que la región fue conquistada de forma pacífica, jugando un papel de primera importancia en esta tarea, los padres dominicos. Son varias las fuentes que relatan cómo por iniciativa del fraile dominico Bartolomé de las Casas, férreo defensor de la causa de los pueblos indígenas durante la conquista española, se logró un acuerdo con el entonces presidente de la Real Audiencia de Guatemala, Alonso de Maldonado, por el cual los dominicos se comprometían en un plazo no mayor de cinco años, a someter por medio de la fe a la inexplorable región de Tezulutlán, a cambio pidió que ningún español entrara en dichos territorios.

No había otra tierra por conquistar por estas provincias cercanas a Guatemala, si no la de Tezulutlán, tan montuosa, lluviosa y áspera, como ella misma lo está demostrando, donde casi todo el año llueve, la gente que la habitaba era el coco de los españoles, porque tres veces la habían cometido y otras tantas le habían vuelto las espaldas y así la tenían por gente feroz e imposible de domar y sujetar como habían hecho de las demás naciones y así la llamaban tierra de guerra. A esta provincia y gente se ofreció a ir el Padre Fray Bartolomé de las Casas y hacer que sus habitadores voluntariamente se hiciesen vasallos del rey de España y le tributasen y que recibiesen la fe católica sólo con la palabra de Dios y razones del Santo Evangelio. (Remesal, 1932: 182).

Fray Bartolomé de las Casas (1484- 1566), quien llegó siendo muy joven a América, tuvo a su cargo encomiendas en algunas islas del Caribe, en donde fue testigo del maltrato del que eran víctimas los indígenas por parte de los españoles. Por tal razón:
Hizo un plan para separar conquista militar y evangelización, separar militares y misioneros… El plan prohibía que los españoles entrasen a robar en las poblaciones indígenas, decía que había que traer campesinos de España a trabajar la tierra y para que hiciesen comercio con los indígenas comprando y vendiendo productos (2001: 4).

Debido a su experiencia en varios países americanos y al observar los malos tratos dados por los conquistadores a los pueblos originarios, De las Casas escribió su ensayo De único vocationis modo, en el cual “planteó que las guerras contra los indígenas para dominarlos y volverlos cristianos eran injustas, perversas y tiránicas; y que la única manera de convertirlos era por la predicación evangélica, sin violencia, a través del entendimiento” (Barrios, 1996: 109). De las Casas propuso su plan a las autoridades españolas, quienes le recomendaron modificarlo, sin embargo, este no tuvo éxito y fracasó, y los vejámenes contra los indígenas en las islas caribeñas continuaron, hasta el punto que la población fue diezmada. El religioso trató de implementar una vez más su proyecto, esta vez en Nicaragua, pero corrió la misma suerte que en el Caribe. Guatemala, sería el lugar en El cual el proyecto de fray Bartolomé de las Casas iba a tener los resultados que él esperaba.

Fue así como en 1536, procedente de Nicaragua, arribó a Guatemala fray Bartolomé de las Casas, llamado por el obispo Francisco Marroquín con el fin de implementar en la región de Verapaz su plan de evangelización pacífica. A la cabeza de este proyecto estuvieron los religiosos, Pedro de Angulo, Luis de Cáncer y Rodrigo de Ladrada o Labrada. Se sabe también que por medio de cantos religiosos, los cuales fueron enseñados a mercaderes indígenas en sus propios idiomas (posiblemente k’iche’ o sakapulteko), la nueva fe llegó a oídos del señor principal de Sacapulas, quien mandó a su hermano a invitar a los religiosos para que lo visitaran. Una vez en territorio sacapulteco los dominicos lograron varias conversiones, entre ellas las de los señores principales. Tiempo después y de conformidad con el relato de fray Antonio de Remesal, entraron en contacto con líderes de Cobán y San Juan Chamelco, entro ellos don Aj Pop Batz, quien prontamente abrazó la nueva fe, ejemplo que fue seguido por sus súbditos. Una vez consolidado el proyecto de fray Bartolomé de las Casas, se procedió a la fundación de poblados, siendo el primero Tocotitlán o Rabinal, cercano a su actual emplazamiento, hecho que ocurrió en 1542.

Los dominicos fundaron en lo que actualmente se conoce como Alta Verapaz, quince pueblos, algunos de ellos fueron desapareciendo y otros han sobrevivido hasta el presente, siendo el más importante, Cobán, que pasó a convertirse en el centro de las misiones dominicas en la región, y tiempo después en sede del fugaz obispado de Verapaz. En 1547, el príncipe Felipe de España extendió Real Cédula por la cual Tezulutlán pasó a llamarse Verapaz. Antes de pasar a conocer cómo fue el desarrollo del catolicismo en Salamá y la región de Verapaz, es necesario abordar el papel que los religiosos dominicos tuvieron en el mundo medieval y por tanto en la América española.

Fuente: Revista Tradiciones de Guatemala, Centro de Estudios Folklóricos, Universidad San Carlos de Guatemala.