Por lo que cada aula contaría con laboratorio y jardín experimental. La primera se construyó en la ciudad capital y se inauguró en 1949, con diseño del ingeniero Óscar Martínez Dighero, con la colaboración de sus colegas Alfonso Rosales, Gregorio Guirola Batres, Carlos René Fajardo y Adolfo Álvarez Marroquín (Diario de Centro América, 17 de diciembre de 1949, páginas 1 y 7).

Así, se empezó la construcción de estos centros educativos en otras ciudades del país. En Salamá, se decidió la construcción en 1949, en un solar de Hacienda de La Virgen. La construcción demoró hasta 1953 pero, por la caída del gobierno de Jacobo Árbenz, se inauguró hasta septiembre de 1954, con un costo de Q454 mil. A ella se trasladaron los estudiantes de la Escuela Nacional para Niñas y la Nacional para Varones. En 1955 se separaron los niños, de manera que la jornada matutina era femenina y la vespertina para varones. Se le confirió el nombre de José Clemente Chavarría (Fernández, 2004: 10; Fernández, 1979: 3).

Ha tenido pocos cambios, pero con las innovaciones necesarias, la biblioteca se convirtió en sala de computación, con equipo donado por Estados Unidos, y el consultorio médico se convirtió en sala de profesores (entrevista a Daniel Quiroa, 25 de septiembre de 2014). Entre los docentes homenajeados en el plantel, se encuentran los retratos de Juan de Dios Rizo y Elizardo Urízar. El edificio es de la etapa final del Art Decó, que puede apreciarse en el uso de elementos geométricos, desde su planta hasta su decoración, incluidas las lámparas, ventanas, pasamanos y balcones.

JOSÉ CLEMENTE CHAVARRÍA

Nacido en 1858, casa en uno de los costados de la plaza, producían grana. Estudió en la Escuela Normal fundada en 1875, se graduó de profesor en 1876. Inició a dar clases en Salamá en 1877. En 1882 pasó a Chiquimula, luego fue a organizar establecimientos en Honduras, entre 1884 y 1888. En 1889 fue nombrado inspector de Instrucción Pública en Baja Verapaz.

Entre 1890 y 1892 fue director de la escuela de Artes y Oficios. Entre este año y 1893 fungió como comandante de Armas de Baja Verapaz. Después, laboró como director del Instituto Nacional para Varones de Occidente, hasta 1895. Desde 1898 hasta 1889 fue director de la Escuela Normal Central e Instituto de Indígenas en la capital. En 1899 fue propietario del Liceo Guatemalteco. Después, se dedicó al cultivo de algodón y beneficio de café. En 1908 estableció el Liceo Antigüeño. Se retiró de la docencia en 1913. Murió en Palín en 1923, enterrado allí, pero sus restos fueron trasladados al Cementerio General capitalino en 1931 (Reyes, 1998: 15-17).

Fuente: Revista Tradiciones de Guatemala, Centro de Estudios Folkloricos,  Universidad San Carlos de Guatemala.